Gastronomía argelina: cuscús, rechta y chorba, un viaje culinario inolvidable
Una cocina reconocida mundialmente
La cocina argelina acaba de alcanzar el puesto 21 del ranking mundial TasteAtlas 2025, dominando África y el Magreb. No es casualidad: la gastronomía argelina es fruto de siglos de mestizaje entre tradiciones bereberes, otomanas, andaluzas y mediterráneas. En Argel, cada barrio esconde direcciones donde degustar platos transmitidos de generación en generación, preparados con especias como comino, cilantro, cúrcuma y el famoso ras el hanout.
Platos imprescindibles
El cuscús, inscrito en el patrimonio inmaterial de la UNESCO, es el plato nacional por excelencia. En Argel se presenta en decenas de variantes: con pollo, cordero, verduras o pescado. La rechta, pasta fina hecha a mano servida en un caldo perfumado de pollo y garbanzos, ocupa el 4.o puesto mundial de los mejores platos según TasteAtlas. La chorba, sopa generosa de carne, fideos y verduras realzada con limón y menta, es el plato emblemático del Ramadán pero se disfruta todo el año.
Dónde comer en Argel
La capital ofrece un abanico gastronómico notable. En la Casbah y alrededores, los pequeños restaurantes familiares proponen cocina auténtica a precios accesibles. El barrio de Val Hydra reúne establecimientos selectos donde jóvenes chefs reinventan los clásicos argelinos con creatividad. Para una experiencia callejera, los mercados de Argel rebosan de puestos de garantita (flan de garbanzos), bourek (hojaldre relleno) y zlabias (dulces con miel). No se pierda tampoco la chakchouka, pimientos y tomates estofados coronados con huevos pochados.
La repostería argelina, un arte propio
Ninguna comida en Argel termina sin repostería. Los makrouts de dátiles, los cuernos de gacela rellenos de almendra y los griwech con miel acompañan al té de menta en una tradición de hospitalidad legendaria. El barrio de Bab El Oued es famoso por sus pastelerías artesanales. Desde el aeropuerto Houari Boumediene, 25 minutos bastan para llegar al centro y comenzar su exploración culinaria de una ciudad que se saborea tanto como se visita.